lunes, 22 de noviembre de 2010
Doce mapuches imputados por ataque al fiscal Elgueta iniciarán huelga de hambre
Una nueva huelga de hambre iniciarán en Cañete 12 de los 17 mapuches que se encuentran imputados por el ataque al fiscal Mario Elgueta ocurrido en 2008 en Puerto Choque, en la Provincia de Arauco.
martes, 16 de noviembre de 2010
Por accionar de Carabineros en su contra CORTE AGOGE RECURSO PARA PROTEGER NIÑOS Y NIÑAS MAPUCH
El recurso había sido interpuesto por la abogada Karina Riquelme de la agrupación Liberar en la Corte de apelaciones de Temuco a favor de un menor y los alumnos de la Escuela Blanco Lepin, Rewe Kimun, por la violación de las Garantías Constitucionales contempladas en el artículo 19 de la Constitución Política del Estado. Los hechos fueron corroborados por un informe sicológico y la propia versión docente.
“Que tales actuaciones, constituyen conductas que vulneran el derecho protegido por el artículo 19 N° 1 de la Constitución Política de la República, en cuanto perturba la actividad síquica de los educandos en cuanto se realizan sin adoptar las medidas de resguardo que el Código Procesal Penal establece a favor de las personas y que tiene por finalidad garantizar sus derechos procesales”, señala en parte el pronunciamiento de la Corte de Apelaciones de Temuco, segunda sala.
"Con esto se comprueba que carabineros realiza acrtuaciones vulneratorio de derechos, sin dejar ningun tipo de registro y que ademas miente ante los tribunales de jusitica pues no reconoce ninguna entrada a la escuela, esto es gravisimo considerando que se trata de una institución en la cual se debería confiar además de cometer delito al mentirle a la ilustrisima corte de apelaciones", señala la abogada Karina Riquelme en atención al pronunciamiento de la Corte de apelaciones.
De acuerdo a la información presentada en Octubre de este año, El Recurso esta basado en un informe entregado por la sicóloga Claudia Molina, el día 26 de Septiembre, entregado al Werken de la Comunidad Mateo Ñiripil. Informe que da cuenta de actos arbitrarios e ilegales cometidos por funcionarios de Carabineros, que afectan la integridad física y síquica de niños de 4º y 7º básico, que asisten a la Escuela Blanco Lepin “Rewe Kimun”, de acuerdo a lo publicado por la agrupación Liberar.
El informe da cuenta de episodios de hostigamiento policial en horario de clases, donde proceden a sacar fotografías a los niños, efectúan interrogaciones, atemorizan y amenazan, con el fin de recabar información por causas penales, actualmente seguida en Juzgado de Garantía de Lautaro, generando en los niños sensaciones de inestabilidad, inhibición y retraimiento, además de la aparición de sentimientos de desconfianza, desarrollo de conductas impulsivas y aumento de irritabilidad.
Uno de los casos expuestos en el informe es el de una niña de 9 años, quien actualmente ha desarrollado un Episodio Depresivo Mayor “ (…) prevaleciendo en ella un animo depresivo;episodios cotidianos e incontrolables de llanto; disminución de la motivación y perdida de energía, alteraciones en la ingesta alimenticia; sentimientos de desesperanza y angustia; baja en la capacidad de concentración y rendimiento académico, requiriendo incluso actualmente derivación para apoyo farmacológico y psicoterapia”.
Agrega que “Todos los demás niños y niñas evaluados presentan sintomatología asociada al desarrollo de un Trastorno de Estrés Postraumático”.
La abogada Karina Riquelme – Agrupación Liberar- expresó en el marco de la interposición del Recurso que “La situación es gravísima, ya que vulnera la Convención sobre los Derechos del Niño”, lamentablemente no constituye un hecho aislado sino es una constante que ha afectado a menores de la zona a lo largo de los años, esto causa un verdadero terror en los niños y en muchos padres que temen represalias contra los menores. Situación que ya a sido conocida por esta Corte en Recurso de Protección en favor de los niños K. J. R. C. y V. M. C. Ñ, ambos domiciliados en la comunidad Indígena Muko Bajo y alumnos de la Escuela Blanco Lepín, en contra de la Prefectura de Carabineros de Cautín y de la Policía de Investigaciones de Chile, quien acogió el recurso con fecha 13 de mayo del 2010”. En la ocasión se ordenó a miembros de la PDI a “abstenerse en lo sucesivo de efectuar requerimientos o interrogaciones a los niños en cuyo favor se recurre, bajo cualquier modalidad, sin respetar los preceptos que a favor de éstos garantiza la Convención de Derechos del Niño antes citada”.
En el Recurso la abogada solicitó a la Corte que se ordene a Carabineros de Chile, abstenerse de visitar a los niños tanto en dependencias del colegio como en cualquier lugar de la comunidad y que adecue sus procedimientos a los estándares que la Convención de Derechos del Niño consagra. La Corte de apelaciones acogió dicho recurso y se limitó a establecer que “la unidad policial aludida precedentemente, dependiente de la recurrida, para poder llevar a cabo actos que afecten Garantías Constitucionales, deberá contar con la autorización judicial para practicarlos”.
Noticias relacionadas
* NIÑOS MAPUCHES DE 8 Y 12 AÑOS DETENIDOS POR CARABINEROS
* DENUNCIAN CASO DE NIÑO MAPUCHE CLANDESTINO A UNICEF
* DETIENEN A NIÑA MAPUCHE DE 15 AÑOS, SU DELITO SER HIJA DEL LONKO DE TEMUCUICUI
* SITUACIONES DE REPRESIÓN Y VIOLENCIA CONTRA NIÑOS Y NIÑAS MAPUCHE
* CARABINEROS DE CHILE APLICA MÉTODOS INTRUSIVOS EN CUERPOS DE LOS NIÑOS MAPUCHE DETENIDOS EN ERCILLA
Comunicaciones G80 / www.mapuexpress.net
“Que tales actuaciones, constituyen conductas que vulneran el derecho protegido por el artículo 19 N° 1 de la Constitución Política de la República, en cuanto perturba la actividad síquica de los educandos en cuanto se realizan sin adoptar las medidas de resguardo que el Código Procesal Penal establece a favor de las personas y que tiene por finalidad garantizar sus derechos procesales”, señala en parte el pronunciamiento de la Corte de Apelaciones de Temuco, segunda sala.
"Con esto se comprueba que carabineros realiza acrtuaciones vulneratorio de derechos, sin dejar ningun tipo de registro y que ademas miente ante los tribunales de jusitica pues no reconoce ninguna entrada a la escuela, esto es gravisimo considerando que se trata de una institución en la cual se debería confiar además de cometer delito al mentirle a la ilustrisima corte de apelaciones", señala la abogada Karina Riquelme en atención al pronunciamiento de la Corte de apelaciones.
De acuerdo a la información presentada en Octubre de este año, El Recurso esta basado en un informe entregado por la sicóloga Claudia Molina, el día 26 de Septiembre, entregado al Werken de la Comunidad Mateo Ñiripil. Informe que da cuenta de actos arbitrarios e ilegales cometidos por funcionarios de Carabineros, que afectan la integridad física y síquica de niños de 4º y 7º básico, que asisten a la Escuela Blanco Lepin “Rewe Kimun”, de acuerdo a lo publicado por la agrupación Liberar.
El informe da cuenta de episodios de hostigamiento policial en horario de clases, donde proceden a sacar fotografías a los niños, efectúan interrogaciones, atemorizan y amenazan, con el fin de recabar información por causas penales, actualmente seguida en Juzgado de Garantía de Lautaro, generando en los niños sensaciones de inestabilidad, inhibición y retraimiento, además de la aparición de sentimientos de desconfianza, desarrollo de conductas impulsivas y aumento de irritabilidad.
Uno de los casos expuestos en el informe es el de una niña de 9 años, quien actualmente ha desarrollado un Episodio Depresivo Mayor “ (…) prevaleciendo en ella un animo depresivo;episodios cotidianos e incontrolables de llanto; disminución de la motivación y perdida de energía, alteraciones en la ingesta alimenticia; sentimientos de desesperanza y angustia; baja en la capacidad de concentración y rendimiento académico, requiriendo incluso actualmente derivación para apoyo farmacológico y psicoterapia”.
Agrega que “Todos los demás niños y niñas evaluados presentan sintomatología asociada al desarrollo de un Trastorno de Estrés Postraumático”.
La abogada Karina Riquelme – Agrupación Liberar- expresó en el marco de la interposición del Recurso que “La situación es gravísima, ya que vulnera la Convención sobre los Derechos del Niño”, lamentablemente no constituye un hecho aislado sino es una constante que ha afectado a menores de la zona a lo largo de los años, esto causa un verdadero terror en los niños y en muchos padres que temen represalias contra los menores. Situación que ya a sido conocida por esta Corte en Recurso de Protección en favor de los niños K. J. R. C. y V. M. C. Ñ, ambos domiciliados en la comunidad Indígena Muko Bajo y alumnos de la Escuela Blanco Lepín, en contra de la Prefectura de Carabineros de Cautín y de la Policía de Investigaciones de Chile, quien acogió el recurso con fecha 13 de mayo del 2010”. En la ocasión se ordenó a miembros de la PDI a “abstenerse en lo sucesivo de efectuar requerimientos o interrogaciones a los niños en cuyo favor se recurre, bajo cualquier modalidad, sin respetar los preceptos que a favor de éstos garantiza la Convención de Derechos del Niño antes citada”.
En el Recurso la abogada solicitó a la Corte que se ordene a Carabineros de Chile, abstenerse de visitar a los niños tanto en dependencias del colegio como en cualquier lugar de la comunidad y que adecue sus procedimientos a los estándares que la Convención de Derechos del Niño consagra. La Corte de apelaciones acogió dicho recurso y se limitó a establecer que “la unidad policial aludida precedentemente, dependiente de la recurrida, para poder llevar a cabo actos que afecten Garantías Constitucionales, deberá contar con la autorización judicial para practicarlos”.
Noticias relacionadas
* NIÑOS MAPUCHES DE 8 Y 12 AÑOS DETENIDOS POR CARABINEROS
* DENUNCIAN CASO DE NIÑO MAPUCHE CLANDESTINO A UNICEF
* DETIENEN A NIÑA MAPUCHE DE 15 AÑOS, SU DELITO SER HIJA DEL LONKO DE TEMUCUICUI
* SITUACIONES DE REPRESIÓN Y VIOLENCIA CONTRA NIÑOS Y NIÑAS MAPUCHE
* CARABINEROS DE CHILE APLICA MÉTODOS INTRUSIVOS EN CUERPOS DE LOS NIÑOS MAPUCHE DETENIDOS EN ERCILLA
Comunicaciones G80 / www.mapuexpress.net
domingo, 7 de noviembre de 2010
Absuelven a mapuche que participó en huelga de hambre
| En su derecho a declarar, Eduardo Osses Moreno aseguró no tener responsabilidad en un supuesto incendio en la Araucanía. (Foto: wordpress.com) Comuneros mapuche han exigido la no aplicación de la ley Antiterrorita, tras manifestaciones fueron arrestados. (Foto: Archivo) | La Agrupación Liberar señaló que el joven mapuche fue encontrado inocente por dos magistrados tras la evaluación de las pruebas testimoniales de peritos y documentales exhibidas por las partes. La ONG considera necesario que la Fiscalía chilena evalúe los procedimientos de otros comuneros que aún permanecen detenidos en varias cárceles al sur de Chile y que los ajuste a los tratados internacionales. |
Moreno fue uno de los 38 mapuche que participó en la huelga de hambre de más de 80 días contra la no aplicación de la ley Antiterrorista heredada de la dictadura de Augusto Pinochet.
La información la dio a conocer una fuente de la organización no gubernamental (ONG) Agrupación Liberar, que trabaja en las comunidades indígenas de Chile, tras señalar que en el caso de Osses Moreno "nuevamente se comprueba la inocencia de un acusado por hechos relacionados a la causa indígena".
Osses Moreno fue acusado de participar supuestamente en el atentado incendiario en contra de dos camiones en la ruta 5 Sur, a la altura de Ercilla en la Araucanía, el 6de septiembre de 2009.
Al comunero se le imputaron los ilícitos de incendio y amenazas al mayor de Carabineros (Policía chilena), Eduardo Berrios, y el fiscal César Schivar.
En atención a las pruebas testimoniales de peritos y documentales exhibidas por las partes, dos magistrados resolvieron que en el caso de incendio no había antecedentes suficientes que acreditaran responsabilidad al acusado.
En su derecho a declarar, el acusado aseguró no tener responsabilidad en los hechos ya que el día en que ocurrieron estaba en un pueblo de Ercilla, viendo un partido de la selección chilena. Desconoció además el haber realizado amenazas.
El joven fue uno de los 38 comuneros mapuche que participó de la huelga de hambre que duró más de 80 días en los penales de Temuko, Valdivia, Angol, Lebu y Concepción (sur) de Chile.
Los mapuche que participaron en la protesta de ayuno fueron arrestados en el marco de la ley Antiterrorista durante manifestaciones en la región de la Araucanía, donde la etnia indígena mantienen una lucha por el reconocimiento de sus tierras.
Los indígenas se han considerado presos políticos y, entre sus exigencias piden al Estado chileno no ser procesados a través de tribunales militares.
La Ley Antiterrorista fue sancionada durante la dictadura para perseguir a opositores, pero no ha sido derogada por ninguna de las administraciones de gobiernos posteriores al régimen pinochetista, pese a que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha criticado esta normativa porque discrimina a las comunidades indígenas.
El pueblo mapuche representa casi el 10 por ciento de la población chilena y sus principales asentamientos se encuentran en la Araucanía, a unos 600 kilómetros al sur de Santiago.
Los indígenas denuncian que en esa región tienen tierras que les pertenecen desde antes de la colonización española, las cuales les fueron arrebatadas y actualmente se encuentran en manos de empresas forestales.
La información la dio a conocer una fuente de la organización no gubernamental (ONG) Agrupación Liberar, que trabaja en las comunidades indígenas de Chile, tras señalar que en el caso de Osses Moreno "nuevamente se comprueba la inocencia de un acusado por hechos relacionados a la causa indígena".
Osses Moreno fue acusado de participar supuestamente en el atentado incendiario en contra de dos camiones en la ruta 5 Sur, a la altura de Ercilla en la Araucanía, el 6de septiembre de 2009.
Al comunero se le imputaron los ilícitos de incendio y amenazas al mayor de Carabineros (Policía chilena), Eduardo Berrios, y el fiscal César Schivar.
En atención a las pruebas testimoniales de peritos y documentales exhibidas por las partes, dos magistrados resolvieron que en el caso de incendio no había antecedentes suficientes que acreditaran responsabilidad al acusado.
En su derecho a declarar, el acusado aseguró no tener responsabilidad en los hechos ya que el día en que ocurrieron estaba en un pueblo de Ercilla, viendo un partido de la selección chilena. Desconoció además el haber realizado amenazas.
El joven fue uno de los 38 comuneros mapuche que participó de la huelga de hambre que duró más de 80 días en los penales de Temuko, Valdivia, Angol, Lebu y Concepción (sur) de Chile.
Los mapuche que participaron en la protesta de ayuno fueron arrestados en el marco de la ley Antiterrorista durante manifestaciones en la región de la Araucanía, donde la etnia indígena mantienen una lucha por el reconocimiento de sus tierras.
Los indígenas se han considerado presos políticos y, entre sus exigencias piden al Estado chileno no ser procesados a través de tribunales militares.
La Ley Antiterrorista fue sancionada durante la dictadura para perseguir a opositores, pero no ha sido derogada por ninguna de las administraciones de gobiernos posteriores al régimen pinochetista, pese a que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha criticado esta normativa porque discrimina a las comunidades indígenas.
El pueblo mapuche representa casi el 10 por ciento de la población chilena y sus principales asentamientos se encuentran en la Araucanía, a unos 600 kilómetros al sur de Santiago.
Los indígenas denuncian que en esa región tienen tierras que les pertenecen desde antes de la colonización española, las cuales les fueron arrebatadas y actualmente se encuentran en manos de empresas forestales.
teleSUR-EFE-mapuexpress.net/kg - FC
Indígenas Mapuche consideran que modificaciones a Ley Antiterrorista agudizará problemática
Comunidad mapuche chilena afirma que modificación de Ley antiterrorista ''es sólo maquillaje''
sábado, 30 de octubre de 2010
INVITACION A NGUILLIMAWUN CARCEL DE TEMUKO
Los Presos Políticos Mapuche de la Cárcel de Temuko, después de un mes de
haber depuesto la Huelga de Hambre de más de 80 días, que iniciamos con los
Peñi de las Cárceles Valdivia, Angol, Chol-Chol, Concepción y Lebu.
Hacemos una invitación a todo Nuestro Pueblo Mapuche , a los amigos que nos
apoyaron durante este proceso a un “NGUILLIMAWUN” a realizarse el día
Sábado 06 de Noviembre en la Cárcel de Temuko, Balmaceda n° 450 desde las 9
a las 13 hrs.
La invitación es que nos acompañen en esta ceremonia, para agradecer su
apoyo incondicional con nuestra lucha, compartir nuestras experiencias y
proyectar los pasos que vienen, ya que la Lucha de Nuestro Pueblo se
fortalece día a día y ahora debemos enfrentar los juicios o montajes
judiciales amparados por la Fiscalía y el Ministerio Publico.
Traer rokiñ, mate, muday e instrumentos musicales.
PETU, AMULEPE TAIÑ WEICHAN
AUN CONTINUA NUESTRA LUCHA
¡NEINGUETUPE PU MAPUCHE POLITIKO MALALKONKLELU!
Presos políticos mapuche de Temuco
haber depuesto la Huelga de Hambre de más de 80 días, que iniciamos con los
Peñi de las Cárceles Valdivia, Angol, Chol-Chol, Concepción y Lebu.
Hacemos una invitación a todo Nuestro Pueblo Mapuche , a los amigos que nos
apoyaron durante este proceso a un “NGUILLIMAWUN” a realizarse el día
Sábado 06 de Noviembre en la Cárcel de Temuko, Balmaceda n° 450 desde las 9
a las 13 hrs.
La invitación es que nos acompañen en esta ceremonia, para agradecer su
apoyo incondicional con nuestra lucha, compartir nuestras experiencias y
proyectar los pasos que vienen, ya que la Lucha de Nuestro Pueblo se
fortalece día a día y ahora debemos enfrentar los juicios o montajes
judiciales amparados por la Fiscalía y el Ministerio Publico.
Traer rokiñ, mate, muday e instrumentos musicales.
PETU, AMULEPE TAIÑ WEICHAN
AUN CONTINUA NUESTRA LUCHA
¡NEINGUETUPE PU MAPUCHE POLITIKO MALALKONKLELU!
Presos políticos mapuche de Temuco
viernes, 29 de octubre de 2010
domingo, 24 de octubre de 2010
Reportaja "La hija del lonco"
Nunca un lonco abre su intimidad. Pero pudimos conocer a sus hijos. Que tiemblan al hablar. Son desconfiados. Resentidos. Dibujan peleas. Pero ruegan al cerro y piden permiso al río. Son los mapuches sub 16 que va dejando el conflicto: niños heridos, herméticos, volcados hacia su propio mundo mágico y guerrero. Alejándose de Chile.
Texto y fotos: Roberto Farías
La adolescente Vania Queipul arranca la hoja de un canelo al centro del Nguillatún en la cárcel de Angol, la moja en un cuenco en licor de muday y salpica el suelo rogando en voz alta: –Ray wenu fuza, ray wenu kuze, fachi antv, mulepain tufamu putu luktulein…(padre anciano, madre anciana que estás en el cielo y en todo el universo). Furre me fimi inche, ñi peñi kume, ñi pu chau, ñi pu che, ni pu weni (te pido salud para mi hermano, mi padre, mi gente, mis amigos).
Vania tiene 16 años y es la hija de Víctor Queipul, el lonco de la comunidad de Temucuicui, “los duros”, junto a las comunidades Requém Pillán y José Guiñón, aquellos mapuches al sur del río Malleco que persistieron 10 días más en la huelga de hambre y que no querían recibir el alta de un médico, sino de una machi. Terminaron su protesta, no con la firma de un papel con el gobierno, como los huelguistas de Concepción, sino con una rogativa.
Vania creció yendo a la cárcel de Angol o de Temuco para visitar a su padre y sus tíos. Ahora vino a rogar por su hermano, Víctor Hugo, de 21 años, quien estuvo 80 días en huelga de hambre. Parece una machi infantil, con sus adornos de plata en la cabeza y en el pecho. Uno pensaría que es algo forzado, que quisiera estar en otra parte, escuchando a Hannah Montana, metida en Facebook o quizás qué. Pero Vania se arrodilla con un gesto serio y profundo, y le corren lágrimas cuando ruega en voz alta. Una y otra vez. Muchas veces. Vania y unas dos docenas de niños y adolescentes mapuches, según cálculos oficiosos, interrogados, procesados, encarcelados, incluso prófugos, son el daño colateral del conflicto mapuche.
Niños sin infancia. Serios, desconfiados, que se están impregnando de un espíritu guerrero adulto. En el Nguillatún, las amigas de Vania giran en torno al canelo en jeans y polera. Ella viste chamal y lleva cabeza –es la hija del lonco y debe dar el ejemplo. Ya le ven pasta de líder. Sus amigas le dicen que va a ser werkén (vocera), que va a ser lonca algún día. “No puedo esquivar mi responsabilidad, pero no sé”, dice Vania.
Le pregunto ingenuamente si preferiría ser una niña común y corriente y pone cara de interrogación.
–Todo es una sola cosa para los mapuches –dice convencida.
La vestimenta, las tradiciones, la lucha. Nací mapuche; la causa de mi pueblo viene conmigo de fábrica.
Su familia lucha por el territorio desde siempre. Antes resultaron muertos. Pero desde el fin de “la pacificación” en 1881, según el recuento familiar, tatarabuelos, abuelos y padres Queipul han sido juzgados y encarcelados. De hecho, Vania ya entró a “la lucha”: estuvo presa una noche y ganó un juicio en la Corte de Temuco. El año pasado, Vania y otra niña fueron acusadas de quebrar los vidrios de la Fiscalía de Collipulli. Estuvo esposada en un calabozo de Angol. En un juicio que duró 9 meses fue declarada inocente en primera instancia. Pero el fiscal César Chabir –el único testigo de la causa– apeló y llegaron a la Corte de Apelaciones. Vania volvió a ganar, defendida por la abogada Karina Riquelme. La fiscalía perdió, en las costas del juicio, dos y medio millones de pesos. La reposición del vidrio del ventanal, según consta en archivos, sumó 72.000 pesos. El lonco dice: –Dígame si eso no es una persecución de mi hija. Pero ella es inocente, ganó el juicio, el primero de los muchos juicios que probablemente enfrentará en nombre de su comunidad. –Todo fue por ser la hija del lonco –dice Vania. Pero lo que tenga que hacer, lo voy a hacer. No voy a parar. ¿Cómo se llega a esa convicción a los 16 años?
El aprendizaje del Cóndor
Mankilef (Cóndor veloz) tiene 5 años, y su hermana mayor, Wangulén (Estrella), 7. Viven en Temucuicui, a muchos kilómetros de un tribunal. No saben lo que es un payaso, nunca han ido al cine ni se han subido a un juego mecánico. Manki juega con autitos de plástico yWangulén salta con un pedazo de manguera. Juegan en su patio al pillarse, pero le llaman paco-mapuche. Se divierten recogiendo del suelo casquillos de bombas lacrimógenas, gritan cuando en la radio escuchan noticias sobre los mapuches.
Conocen perfectamente los puestos de vigilancia permanente de Carabineros en los cerros entorno a la comunidad. Sus padres, Jaime Huenchullán y Griselda Calhueque, no tienen tierras, apenas unas cuantas vacas en un parcela en un bosque que les dio la Conadi. Los envían diariamente a la Escuela Básica San Francisco de Asís, en Ercilla –la misma escuela donde estudió Vania–, a 10 km de distancia, para sacarlos un poco del entorno tan policial. Cuando Jaime se despide de ellos frente al furgón municipal que los lleva, le pide permiso al cerro y se encomienda al canelo plantado delante de su casa para que los traiga de vuelta igual que como partieron. En la escuela de Ercilla, Manki es un niño normal. La hermana franciscana Isabel Monje, directora de la escuela, le permite usar el pelo largo. “Por respeto a sus costumbres”, dice, bastante resignada ante la firme decisión de sus padres. “Pero que venga peinadito”, puntualiza cariñosamente.Wangulén puede ir con la tenida tradicional y adornos de plata, en lugar de uniforme.
Isabel trata de que la escuela sea una burbuja para los alumnos. –Ésta es una escuela 100% normal –dice, pero sabe que no es cierto. Con su pobreza digna, lo poco que tiene lo invierte desde hace un año en un sicólogo para ayudar a los niños de las comunidades en conflicto. –Cada vez que hay problemas, baja la asistencia. Después queda el ambiente tenso por varios días. ¿Quién cayó preso, quién resultó herido?, se preguntan inquietos los niños.
Mediante dibujos y ejercicios de convivencia, el sicólogo diagnostica a los niños. Según Isabel Monje, hay casos críticos: –Son niños que tienen problemas de atención, de concentración, por la falta permanente de la presencia de los apoderados, que están procesados o son buscados. Para referirse a las situaciones escolares usan un lenguaje que es más propio del conflicto: paco, allanamiento, citación, testigo, memoria histórica.
El sicólogo trata de volverlos a su mundo infantil, pero es muy difícil con sólo dos sesiones a la semana para 100 alumnos. Hacemos un ejemplo con una tía. –Manki dibuja muy bien –dice ella. De inmediato él hace un dibujo de mapuches con lanzas y chuecas por un lado y, por el otro, carabineros disparando bombas lacrimógenas y helicópteros sobrevolando. Él se dibuja muy chiquitito, escondido en la ruca de la comunidad.
–¿Que piensas cuando estás ahí, Manki? –le pregunta la tía.
–En hacer la tareas.
–¿De verdad? –le pregunta incrédula.
–No. En realidad, en mi papá.
–¿Y dónde está tu papá en el dibujo, Manki?
–Aquí –e indica a los mapuches armados de lanzas y palos enfrentándose a los carabineros.
En Ercilla, si Manki ve un carabinero lo apunta con los dedos, como pistola. Si ve un auto lujoso en el destartalado pueblo,
pregunta:
–¿Es de un fiscal?
No es odio. Para Manki es un juego.
La diferencia se va haciendo cada vez más tenue. En un ambiente tan hostil, es muy difícil para la monja directora mantener el conflicto fuera de las aulas. A punta de persistencia, lo suele lograr. Hace poco, dos niños de 10 y 12 años, para el año nuevo mapuche, en la tarde del 22 de junio pasado, lanzaron piedras a los autos en la Ruta 5. Llegó Carabineros y se los llevó a la comisaría. Según ellos, los aconsejaron sobre su conducta. La hermana Isabel fue a buscarlos y los dejó en el campo a las 5 de la tarde. A las 6 tenía enfrente a una de las mamás dispuesta a hacer una denuncia “por violencia policial”. A las seis y media estaba llamando el prefecto. A las siete, el intendente regional. Las Fuerzas Especiales se preparaban para la trifulca cuando la hermana Isabel se puso en medio y mantuvo la calma en todos los bandos. Antes que estallara la hoguera.

Pero no siempre los directores y profesores defienden a los niños. El inspector y la directora del Liceo de Collipulli –cuyas autoridades no autorizaron una entrevista con Paula– declararon en contra de Vania Queipul cuando fue detenida por la rotura de vidrios. Según su abogada, Karina Riquelme, cuando Vania volvió a clases le pusieron un inspector especial para vigilarla en los recreos, relata Vania. La PDI fue al menos cinco veces a retirarla del liceo para interrogarla o para que firmara documentos. Bajó sus notas. Por las 20 citaciones perdió muchas clases, pues el viaje a Temuco, entre ir y volver, toma tres días.
Vania ya no quería seguir yendo, pero no hay otro establecimiento cerca.
En abril, dos hermanos de 7 y 8 años fueron sacados de sus salas por civiles e interrogados sobre sus padres en la escuela de Muco, a 50 km de Ercilla. En un fallo sin precedentes en Chile, el abogado Pablo Ortega consiguió que Carabineros y la PDI no ingresaran más a las escuelas de la zona mapuche para recaudar información de los niños, porque violan la Convención de los Derechos del Niño. En un comunicado, la policía explicó que “fueron actividades en el marco de la enseñanza de la actividad policial hacia los menores”. La Corte, sin embargo, estableció que esas “actividades policiales” eran interrogatorios encubiertos y falló que el ingreso policial “no específico” a las escuelas básicas viola la Convención. Dos meses después, Carabineros de Fuerzas Especiales, con uniforme de combate, volvieron a entrar a la escuela: –Supuestamente, era para vigilar un predio aledaño. Unas carabineras, con peluches y lápices, simulando un juego, interrogaron a dos niños de 6 y 7 años sobre sus familiares- dice Eduardo Mella, investigador del tema mapuche que trabaja con Ortega.
En otro sector mapuche, la comunidad José Guiñón, el werkén José Ñecul no dejó que fotografiara a sus hijos, yme explicó: –No quisiera que fueran asociados a todo esto. Quiero sacarlos, protegerlos y mandarlos a otra parte. ¿Pero a dónde, cómo?-. Donde sus amigos y parientes pasa lo mismo. En todas las comunidades del entorno de Ercilla-Malleco-Angol el roce mapuche- policial es permanente. El conflicto tiene una mecha tan corta, que cuando estalla, hay ataques incendiarios, vienen los allanamientos y los niños quedan a merced del gas lacrimógeno que se va metiendo en sus narices y sus espíritus. No vuelven a ser iguales.
La abogada española Pilar Macía, que colaboró con Unicef y la organización Save The Children, explica estos casos: –Una vez “adultizado” un niño, por un conflicto bélico o político, es muy difícil volverlo a una infancia sin intromisiones, que debería ser un bien superior de la humanidad. Existe un principio rector de la justicia –como la igualdad ante la ley– llamado del interés superior del menor, que consiste en preservar al niño lo más posible de los líos judiciales y los procedimientos policiales. ¿Qué es el bien superior? “Su derecho a vivir su infancia sin alteraciones”, señala Macía. Según ella, en Chile se aplica una justicia cuyo trámite ya es un castigo para los adultos. “En el caso de los menores, daña su infancia. Sin tacto y con violencia verbal y sicológica. Y de nulos resultados judiciales”, señala. –Yo lo veo muy parecido al caso de los niños palestinos –dice José Ñecul mientras ve a sus sobrinos haciendo una fogata donde no queman marshmallows sino puntas de lanza de juguete–. Si viven permanentemente en la violencia, ¿qué puedes esperar de ellos sino más violencia?.
El niño invisible
Patricio Queipul, que se crió junto a Vania, es hijo postizo del lonco. Tiene 15 años y desde los 9 ha sido interrogado, apaleado, detenido, enjuiciado y baleado, hasta que huyó. Desde octubre del año pasado vive clandestino en una carpa, como un guerrillero, en los recónditos bosques de la cordillera de la costa al sur del río Malleco. Carabineros y la PDI han hecho al menos cinco allanamientos y no ha encontrado ni una pista de él. Al lonco no le sacan ni una palabra, ni un gesto que delate su escondite, porque este lonco duro, pero de buen corazón, lo cuida como a un hijo.
Vania lo va a ver y le lleva comida, cuando puede. Patricio es otro de los niños religiosos de esta comunidad. De los que pide permiso al río antes de cruzar su cauce. De los que toma una hoja de canelo y ruega en mapudungún. Intentamos ir una mañana hasta su refugio, en la cordillera, pero abortamos la misión por falta de seguridad. Hace unos meses, el abogado Fernando Lira, fundador de la ONG Liberar,
–que protege a los niños y existe hace sólo dos años– sí logró conversar con Patricio en abril pasado en su carpa, con una tetera y una fogata.
Lira dice que, a veces, Patricio baja a una comunidad cercana a darse su vuelta, deambulando como un niño invisible, tapado y disfrazado. Nadie puede verlo, nadie puede reconocerlo. Lira grabó un video conmovedor donde Patricio, con sus ojos todavía dulces, dice: –Yo no he tenido infancia. Nunca pude jugar, no sé lo que es ser niño. No elegí esta vida, andar arrancando. Por eso espero que el Estado no persiga a más niños, que no les ocurra lo que me ha pasado a mí.
Estudió con Vania en la misma escuela de Ercilla, pero él llegó hasta 4° básico. La monja lo recuerda como un niño tranquilo, con mucho gusto por el campo, muy callado, muy silencioso. Después de ser varias veces interrogado en el camino a la escuela por civiles, dejó de ir. Luego fue herido en el brazo derecho por perdigones de Fuerzas Especiales en un desalojo del fundo La Romana. –Si antes me balearon, ahora qué les queda –se pregunta Patricio–, ¿matarme?
En 2007 fue procesado por robo de animales y, posteriormente, absuelto. Cuando se vio perseguido por incendiar supuestamente el peaje de Victoria, junto a otros siete encapuchados, arriesgaba hasta 40 años de cárcel por Ley Antiterrorista. No lo resistió y se fue a la clandestinidad, como un pequeño Che Guevara, bajo la protección del espíritu del bosque, del dueño del río, a quien Patricio se encomienda todas las mañanas.
El lonco llevó su caso a la Unicef, donde el representante para Chile, Gar Sthal, se comprometió a presentarlo en la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Ahora que la huelga de hambre logró que no se procese a menores por Ley Antiterrorista, el lonco espera que Patricio pueda bajar del cerro y ser visible otra vez. Volver a vivir los restos que quedan de su infancia, junto a Vania, Manki y los otros niños.
Paula
Video fue realizado por Marta Guerra M., periodista de la Agrupación Liberar. En esta entrevista, el joven Patricio Queipul habla de su decision de pasar a la clandestinidad en la que vive hace seis meses en cerros de la IX Región.
Texto y fotos: Roberto Farías
La adolescente Vania Queipul arranca la hoja de un canelo al centro del Nguillatún en la cárcel de Angol, la moja en un cuenco en licor de muday y salpica el suelo rogando en voz alta: –Ray wenu fuza, ray wenu kuze, fachi antv, mulepain tufamu putu luktulein…(padre anciano, madre anciana que estás en el cielo y en todo el universo). Furre me fimi inche, ñi peñi kume, ñi pu chau, ñi pu che, ni pu weni (te pido salud para mi hermano, mi padre, mi gente, mis amigos).
Vania tiene 16 años y es la hija de Víctor Queipul, el lonco de la comunidad de Temucuicui, “los duros”, junto a las comunidades Requém Pillán y José Guiñón, aquellos mapuches al sur del río Malleco que persistieron 10 días más en la huelga de hambre y que no querían recibir el alta de un médico, sino de una machi. Terminaron su protesta, no con la firma de un papel con el gobierno, como los huelguistas de Concepción, sino con una rogativa.
Vania creció yendo a la cárcel de Angol o de Temuco para visitar a su padre y sus tíos. Ahora vino a rogar por su hermano, Víctor Hugo, de 21 años, quien estuvo 80 días en huelga de hambre. Parece una machi infantil, con sus adornos de plata en la cabeza y en el pecho. Uno pensaría que es algo forzado, que quisiera estar en otra parte, escuchando a Hannah Montana, metida en Facebook o quizás qué. Pero Vania se arrodilla con un gesto serio y profundo, y le corren lágrimas cuando ruega en voz alta. Una y otra vez. Muchas veces. Vania y unas dos docenas de niños y adolescentes mapuches, según cálculos oficiosos, interrogados, procesados, encarcelados, incluso prófugos, son el daño colateral del conflicto mapuche.
Niños sin infancia. Serios, desconfiados, que se están impregnando de un espíritu guerrero adulto. En el Nguillatún, las amigas de Vania giran en torno al canelo en jeans y polera. Ella viste chamal y lleva cabeza –es la hija del lonco y debe dar el ejemplo. Ya le ven pasta de líder. Sus amigas le dicen que va a ser werkén (vocera), que va a ser lonca algún día. “No puedo esquivar mi responsabilidad, pero no sé”, dice Vania.
Le pregunto ingenuamente si preferiría ser una niña común y corriente y pone cara de interrogación.
–Todo es una sola cosa para los mapuches –dice convencida.
La vestimenta, las tradiciones, la lucha. Nací mapuche; la causa de mi pueblo viene conmigo de fábrica.
Su familia lucha por el territorio desde siempre. Antes resultaron muertos. Pero desde el fin de “la pacificación” en 1881, según el recuento familiar, tatarabuelos, abuelos y padres Queipul han sido juzgados y encarcelados. De hecho, Vania ya entró a “la lucha”: estuvo presa una noche y ganó un juicio en la Corte de Temuco. El año pasado, Vania y otra niña fueron acusadas de quebrar los vidrios de la Fiscalía de Collipulli. Estuvo esposada en un calabozo de Angol. En un juicio que duró 9 meses fue declarada inocente en primera instancia. Pero el fiscal César Chabir –el único testigo de la causa– apeló y llegaron a la Corte de Apelaciones. Vania volvió a ganar, defendida por la abogada Karina Riquelme. La fiscalía perdió, en las costas del juicio, dos y medio millones de pesos. La reposición del vidrio del ventanal, según consta en archivos, sumó 72.000 pesos. El lonco dice: –Dígame si eso no es una persecución de mi hija. Pero ella es inocente, ganó el juicio, el primero de los muchos juicios que probablemente enfrentará en nombre de su comunidad. –Todo fue por ser la hija del lonco –dice Vania. Pero lo que tenga que hacer, lo voy a hacer. No voy a parar. ¿Cómo se llega a esa convicción a los 16 años?
El aprendizaje del Cóndor
Mankilef (Cóndor veloz) tiene 5 años, y su hermana mayor, Wangulén (Estrella), 7. Viven en Temucuicui, a muchos kilómetros de un tribunal. No saben lo que es un payaso, nunca han ido al cine ni se han subido a un juego mecánico. Manki juega con autitos de plástico yWangulén salta con un pedazo de manguera. Juegan en su patio al pillarse, pero le llaman paco-mapuche. Se divierten recogiendo del suelo casquillos de bombas lacrimógenas, gritan cuando en la radio escuchan noticias sobre los mapuches.
Conocen perfectamente los puestos de vigilancia permanente de Carabineros en los cerros entorno a la comunidad. Sus padres, Jaime Huenchullán y Griselda Calhueque, no tienen tierras, apenas unas cuantas vacas en un parcela en un bosque que les dio la Conadi. Los envían diariamente a la Escuela Básica San Francisco de Asís, en Ercilla –la misma escuela donde estudió Vania–, a 10 km de distancia, para sacarlos un poco del entorno tan policial. Cuando Jaime se despide de ellos frente al furgón municipal que los lleva, le pide permiso al cerro y se encomienda al canelo plantado delante de su casa para que los traiga de vuelta igual que como partieron. En la escuela de Ercilla, Manki es un niño normal. La hermana franciscana Isabel Monje, directora de la escuela, le permite usar el pelo largo. “Por respeto a sus costumbres”, dice, bastante resignada ante la firme decisión de sus padres. “Pero que venga peinadito”, puntualiza cariñosamente.Wangulén puede ir con la tenida tradicional y adornos de plata, en lugar de uniforme.
Isabel trata de que la escuela sea una burbuja para los alumnos. –Ésta es una escuela 100% normal –dice, pero sabe que no es cierto. Con su pobreza digna, lo poco que tiene lo invierte desde hace un año en un sicólogo para ayudar a los niños de las comunidades en conflicto. –Cada vez que hay problemas, baja la asistencia. Después queda el ambiente tenso por varios días. ¿Quién cayó preso, quién resultó herido?, se preguntan inquietos los niños.
Mediante dibujos y ejercicios de convivencia, el sicólogo diagnostica a los niños. Según Isabel Monje, hay casos críticos: –Son niños que tienen problemas de atención, de concentración, por la falta permanente de la presencia de los apoderados, que están procesados o son buscados. Para referirse a las situaciones escolares usan un lenguaje que es más propio del conflicto: paco, allanamiento, citación, testigo, memoria histórica.
El sicólogo trata de volverlos a su mundo infantil, pero es muy difícil con sólo dos sesiones a la semana para 100 alumnos. Hacemos un ejemplo con una tía. –Manki dibuja muy bien –dice ella. De inmediato él hace un dibujo de mapuches con lanzas y chuecas por un lado y, por el otro, carabineros disparando bombas lacrimógenas y helicópteros sobrevolando. Él se dibuja muy chiquitito, escondido en la ruca de la comunidad.
–¿Que piensas cuando estás ahí, Manki? –le pregunta la tía.
–En hacer la tareas.
–¿De verdad? –le pregunta incrédula.
–No. En realidad, en mi papá.
–¿Y dónde está tu papá en el dibujo, Manki?
–Aquí –e indica a los mapuches armados de lanzas y palos enfrentándose a los carabineros.
En Ercilla, si Manki ve un carabinero lo apunta con los dedos, como pistola. Si ve un auto lujoso en el destartalado pueblo,
pregunta:
–¿Es de un fiscal?
No es odio. Para Manki es un juego.
La diferencia se va haciendo cada vez más tenue. En un ambiente tan hostil, es muy difícil para la monja directora mantener el conflicto fuera de las aulas. A punta de persistencia, lo suele lograr. Hace poco, dos niños de 10 y 12 años, para el año nuevo mapuche, en la tarde del 22 de junio pasado, lanzaron piedras a los autos en la Ruta 5. Llegó Carabineros y se los llevó a la comisaría. Según ellos, los aconsejaron sobre su conducta. La hermana Isabel fue a buscarlos y los dejó en el campo a las 5 de la tarde. A las 6 tenía enfrente a una de las mamás dispuesta a hacer una denuncia “por violencia policial”. A las seis y media estaba llamando el prefecto. A las siete, el intendente regional. Las Fuerzas Especiales se preparaban para la trifulca cuando la hermana Isabel se puso en medio y mantuvo la calma en todos los bandos. Antes que estallara la hoguera.
Pero no siempre los directores y profesores defienden a los niños. El inspector y la directora del Liceo de Collipulli –cuyas autoridades no autorizaron una entrevista con Paula– declararon en contra de Vania Queipul cuando fue detenida por la rotura de vidrios. Según su abogada, Karina Riquelme, cuando Vania volvió a clases le pusieron un inspector especial para vigilarla en los recreos, relata Vania. La PDI fue al menos cinco veces a retirarla del liceo para interrogarla o para que firmara documentos. Bajó sus notas. Por las 20 citaciones perdió muchas clases, pues el viaje a Temuco, entre ir y volver, toma tres días.
Vania ya no quería seguir yendo, pero no hay otro establecimiento cerca.
En abril, dos hermanos de 7 y 8 años fueron sacados de sus salas por civiles e interrogados sobre sus padres en la escuela de Muco, a 50 km de Ercilla. En un fallo sin precedentes en Chile, el abogado Pablo Ortega consiguió que Carabineros y la PDI no ingresaran más a las escuelas de la zona mapuche para recaudar información de los niños, porque violan la Convención de los Derechos del Niño. En un comunicado, la policía explicó que “fueron actividades en el marco de la enseñanza de la actividad policial hacia los menores”. La Corte, sin embargo, estableció que esas “actividades policiales” eran interrogatorios encubiertos y falló que el ingreso policial “no específico” a las escuelas básicas viola la Convención. Dos meses después, Carabineros de Fuerzas Especiales, con uniforme de combate, volvieron a entrar a la escuela: –Supuestamente, era para vigilar un predio aledaño. Unas carabineras, con peluches y lápices, simulando un juego, interrogaron a dos niños de 6 y 7 años sobre sus familiares- dice Eduardo Mella, investigador del tema mapuche que trabaja con Ortega.
En otro sector mapuche, la comunidad José Guiñón, el werkén José Ñecul no dejó que fotografiara a sus hijos, yme explicó: –No quisiera que fueran asociados a todo esto. Quiero sacarlos, protegerlos y mandarlos a otra parte. ¿Pero a dónde, cómo?-. Donde sus amigos y parientes pasa lo mismo. En todas las comunidades del entorno de Ercilla-Malleco-Angol el roce mapuche- policial es permanente. El conflicto tiene una mecha tan corta, que cuando estalla, hay ataques incendiarios, vienen los allanamientos y los niños quedan a merced del gas lacrimógeno que se va metiendo en sus narices y sus espíritus. No vuelven a ser iguales.
La abogada española Pilar Macía, que colaboró con Unicef y la organización Save The Children, explica estos casos: –Una vez “adultizado” un niño, por un conflicto bélico o político, es muy difícil volverlo a una infancia sin intromisiones, que debería ser un bien superior de la humanidad. Existe un principio rector de la justicia –como la igualdad ante la ley– llamado del interés superior del menor, que consiste en preservar al niño lo más posible de los líos judiciales y los procedimientos policiales. ¿Qué es el bien superior? “Su derecho a vivir su infancia sin alteraciones”, señala Macía. Según ella, en Chile se aplica una justicia cuyo trámite ya es un castigo para los adultos. “En el caso de los menores, daña su infancia. Sin tacto y con violencia verbal y sicológica. Y de nulos resultados judiciales”, señala. –Yo lo veo muy parecido al caso de los niños palestinos –dice José Ñecul mientras ve a sus sobrinos haciendo una fogata donde no queman marshmallows sino puntas de lanza de juguete–. Si viven permanentemente en la violencia, ¿qué puedes esperar de ellos sino más violencia?.
El niño invisible
Patricio Queipul, que se crió junto a Vania, es hijo postizo del lonco. Tiene 15 años y desde los 9 ha sido interrogado, apaleado, detenido, enjuiciado y baleado, hasta que huyó. Desde octubre del año pasado vive clandestino en una carpa, como un guerrillero, en los recónditos bosques de la cordillera de la costa al sur del río Malleco. Carabineros y la PDI han hecho al menos cinco allanamientos y no ha encontrado ni una pista de él. Al lonco no le sacan ni una palabra, ni un gesto que delate su escondite, porque este lonco duro, pero de buen corazón, lo cuida como a un hijo.
Vania lo va a ver y le lleva comida, cuando puede. Patricio es otro de los niños religiosos de esta comunidad. De los que pide permiso al río antes de cruzar su cauce. De los que toma una hoja de canelo y ruega en mapudungún. Intentamos ir una mañana hasta su refugio, en la cordillera, pero abortamos la misión por falta de seguridad. Hace unos meses, el abogado Fernando Lira, fundador de la ONG Liberar,
–que protege a los niños y existe hace sólo dos años– sí logró conversar con Patricio en abril pasado en su carpa, con una tetera y una fogata.
Lira dice que, a veces, Patricio baja a una comunidad cercana a darse su vuelta, deambulando como un niño invisible, tapado y disfrazado. Nadie puede verlo, nadie puede reconocerlo. Lira grabó un video conmovedor donde Patricio, con sus ojos todavía dulces, dice: –Yo no he tenido infancia. Nunca pude jugar, no sé lo que es ser niño. No elegí esta vida, andar arrancando. Por eso espero que el Estado no persiga a más niños, que no les ocurra lo que me ha pasado a mí.
Estudió con Vania en la misma escuela de Ercilla, pero él llegó hasta 4° básico. La monja lo recuerda como un niño tranquilo, con mucho gusto por el campo, muy callado, muy silencioso. Después de ser varias veces interrogado en el camino a la escuela por civiles, dejó de ir. Luego fue herido en el brazo derecho por perdigones de Fuerzas Especiales en un desalojo del fundo La Romana. –Si antes me balearon, ahora qué les queda –se pregunta Patricio–, ¿matarme?
En 2007 fue procesado por robo de animales y, posteriormente, absuelto. Cuando se vio perseguido por incendiar supuestamente el peaje de Victoria, junto a otros siete encapuchados, arriesgaba hasta 40 años de cárcel por Ley Antiterrorista. No lo resistió y se fue a la clandestinidad, como un pequeño Che Guevara, bajo la protección del espíritu del bosque, del dueño del río, a quien Patricio se encomienda todas las mañanas.
El lonco llevó su caso a la Unicef, donde el representante para Chile, Gar Sthal, se comprometió a presentarlo en la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Ahora que la huelga de hambre logró que no se procese a menores por Ley Antiterrorista, el lonco espera que Patricio pueda bajar del cerro y ser visible otra vez. Volver a vivir los restos que quedan de su infancia, junto a Vania, Manki y los otros niños.
Paula
Video fue realizado por Marta Guerra M., periodista de la Agrupación Liberar. En esta entrevista, el joven Patricio Queipul habla de su decision de pasar a la clandestinidad en la que vive hace seis meses en cerros de la IX Región.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
